Les Pigeons du Sable es un grupo de música Gnaoua fundado en Khamlia (Merzouga, Marruecos) durante los años 90 por el maestro Zaid Oujeea. De niño, Zaid se fabricaba sus propios iqrkashen con latas de sardinas usadas, y debutó junto a su tío Bahda, un músico veterano que tocaba el hajouj. Zaid fue el primero en Khamlia en formar un grupo de música con los jóvenes del pueblo, con el propósito de conservar el patrimonio y las costumbres Gnaoua. Desde entonces, recibió en su casa a visitantes y turistas que venían a escuchar la música y conocer la cultura de este pueblo.
Siguiendo la tradición, los músicos visten hábitos de color blanco, compuestos de una gandoura, turbante y babuchas blancas. El blanco de las vestimentas simboliza la pureza del ritual, esencial para obtener la baraka o bendición espiritual, mientras que los detalles en rojo, verde y azul simbolizan los lazos históricos con la esclavitud, el islam y la bendición de la vida. La música, como manifestación cultural, es el resultado de una mezcla de elementos e historias, en la que destacan tres instrumentos:
El guembri o hajouj: el laúd-tambor hecho con piel de cabra y tres cuerdas, de registro grave. Los iqrkashen o crótalos: piezas metálicas con formas esféricas en los extremos, agrupadas en pares, que el músico toca a modo de castañuelas. El ganga: dos tambores, uno pequeño y otro grande, que se tocan con un palo curvado llamado tibekeshine, y que son los que animan el trance.
Todos estos instrumentos tienen su simbología: por ejemplo, las castañuelas y el ritmo que marcan representan las cadenas que llevaron en el pasado los Gnaoua, y el ruido que hacían al caminar. La letra de los cantos y las danzas también habla del desenlace del combate por la libertad, frente a la institución de la esclavitud.
Este grupo se ha convertido en emblemático del pueblo de Khamlia, no solo porque se puede disfrutar bajo el cielo del Sáhara, sino porque se ha consolidado como un auténtico exponente de la música tradicional. Por ello ha sido invitado, a lo largo de los años, a diferentes países para que otros puedan disfrutar de su música y su talento, además de a numerosos festivales dentro de Marruecos.
En 2004 participaron en el Festival Bereberia de Madrid, siendo el único grupo de origen marroquí; en 2006 llevaron su música a Valencia, a un desfile tradicional de música de diferentes culturas; en 2007 el grupo fue invitado a un proyecto llamado Afrika Macht Schule e.V. para recorrer el este de Alemania —Berlín, Dresde, Görlitz, Erfurt, Gera…— con el fin de recaudar fondos durante un mes para la construcción de dos aulas en la Asociación Al Khamlia, que hoy son el taller de la cooperativa de mujeres artesanas y el aula de informática. En 2012 participaron en la Exposición de las Tres Culturas en Sevilla, y en 2013 el grupo fue invitado de nuevo a Valencia para una exposición de promoción turística.
Más allá de Europa, en 2005 Les Pigeons du Sable fueron invitados a Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, al famoso Festival del Desierto, y en 2009 llegaron al Sultanato de Omán, donde tocaron en una exposición de artesanía.
Como puede verse, Pigeons du Sable se ha convertido en un exponente ejemplar de la cultura y la tradición Gnaoua, con un gran esfuerzo por conservar y difundir su cultura tanto en Marruecos como en el resto del mundo, con la esperanza de ser reconocidos como parte del patrimonio cultural inmaterial y seguir este largo camino hacia el reconocimiento de su pasado, su presente y su futuro.